Ya me estoy volviendo canción
No hay besos campeones en un primer round, o eso dice Iván.
Si hago un balance de mi año, creo que tengo el máximo de emociones posibles vividas. Van desde la alegría más pura del alma, hasta la tristeza más grande que alguna vez sentí. Me enamoré y me desenamoré casi con la misma vertiginosidad. Me emocioné y lloré sin consuelo. Viajé, conocí un poquito más el mundo, probé sabores nuevos, me puse nostálgica (y sigo haciéndolo con frecuencia*). Canté, y créanme que lo hago muy muy mal. Aunque no sé por qué estoy escribiendo esto. En realidad escribo porque me hace feliz descargar mi mente en papel, o en letras dentro de una computadora. Escribir para que nadie lo lea, para mí. Para entrar de vez en cuando acá y recordar lo que era, fui, soy o seré.
Cuando pienso, pienso de más a veces, o quizás no. El mundo es una locura, linda y rara
La vida es fantasía
Ya sé que siempre arruino todo, dice Fabi de fondo en un acústico (me considero fan de los acústicos, escuchar las voces sin instrumentos que las opaquen, y sentir la música bien de cerca)
Sin querer te lastimé, y aunque de la casualidad otra vez de tenerla a Fabi de fondo, esto es real. La culpa, maldita, siempre está. Y la eterna confusión, los enrredos de mi cabeza, mi corazón, y carpe diem. Pero a su vez, a veces me pone mal creer que daño, o dañé. O me dañarán en el futuro.
Pero, nadie nos prometió un jardín de rosas... hablamos del peligro de estar vivos!
*preguntarle a mi analista que aún no conozco, ni me conoce.