En los malos momentos, también, aparecen las personas que más te quieren, para darte la mano y abrazarte fuertísimo. Abrazarse es una de las delicias más grandes de la vida. Y cuando estamos mal, recibimos más amor de lo común. Entonces, aprendemos y recibimos toneladas de amor. Vieron? No todo es tan gris, nunca. Siempre hay un rayito de luz en la tempestad, que encandila, sólo hay que saber buscarlo (y encontrarlo).
Ser amor, en todas sus formas, y no cambiar la escencia por nada del mundo. Nunca dejemos de ser
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